Tuesday, December 21, 2004

Darwin en reverso


PARA COMPRENDER la conducta humana y en particular la política, debemos, antes de revisar los textos de psicología, estudiar a Darwin y su teoría evolutiva sobre el origen de las especies. Sería incrédulo pensar que los inclinados por las tendencias de la izquierda o los aferrados a la derecha, bien se trate de comunistas, capitalistas, socialistas, etc., tomaron diferentes caminos evolutivos, no, evidentemente no es por ahí la cosa.
Para sobrevivir en este mundo sin extinguirse las especies han tenido que pasar muy duras pruebas y sólo han tenido éxito las más aptas, para ello se han valido de un arma muy poderosa situada en la helix del ADN: el gen egoísta. DARWIN ENTENDIO claramente que la ceguera al sufrimiento es una consecuencia inherente de la selección natural, y la compasión se constituye como un hecho meramente accidental. La naturaleza no es cruel o bondadosa sino indiferente, la bondad emerge de una necesidad, del mismo modo que emerge la crueldad.
La ética es darwinismo en reverso, es todo el esfuerzo que debe hacer el hombre para no dejarse llevar por sus instintos, mirar al otro con benevolencia, y entender que sólo en la medida de que el prójimo esté bien podremos estar bien. Es un recurso también quizás con un trasfondo egoísta, pero con resultados beneficiosos para todos.
Cuando Hitler exterminó a 10 millones de hombres inocentes, mujeres y niños, él actuó en completo acuerdo con la teoría evolutiva y en completo desacuerdo con todo lo que los humanos conocemos como el bien y el mal. El comportamiento humano, a pesar de haber provenido del mono, no implica que actuemos como los monos, el intelecto nos perfecciona para el bien y para el mal.
EXISTE EN EL AMAZONA una tribu indígena que nunca antes estuvo en contacto con otros seres humanos y gracias al mecanismo de adaptación local han sobrevivido durante siglos. Usan una planta que al frotársela en los ojos les permite detectar a través del follaje selvático a unos monos de los cuales exclusivamente se alimentan. Fueron por primera vez descubiertos por un equipo expedicionario. En ese momento y de pronto uno de los aborígenes tomó un garrote y le propinó sendo golpe al camarógrafo que lo mató al instante. Semanas más tarde regresaron al lugar y al preguntarle al nativo por qué había actuado de ese modo éste respondió extrañado y negó haberlo perpetrado. El actuó en completo acuerdo con la teoría evolutiva y en completo desacuerdo con todo lo que conocemos como el bien y el mal.
AHORA BIEN, FUERA del plano individual, en relación a la actitud de cualquier sistema de gobierno; fácilmente podríamos crear una nueva nomenclatura acorde con el grado de egoísmo existente. Es irrelevante estigmatizarlos de comunista o fascista (formas extremas de egoísmo) sino "darwinistas", porque el error radica en no reconocer los liderazgos que no han entendido los mecanismos innatos de su esencia, que no tengan la madurez suficiente para sobreponerse a las fuerzas "darwinianas", esas fuerzas que impiden el fluir del aporte tico, la concordia y la concertación tan necesaria para el bienestar y el progreso de todos los ciudadanos por igual. Comprender que si por error son elegidos, su permanencia en el poder siempre será exigua y terminará por extinguirse como especie, sostenible sólo en un limbo a expensas de la fuerza y la represión, pero nunca por la voluntad popular.

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