Sunday, January 23, 2005

Crimen sin castigo


Anne Applebaum Posted by Hello

ALEXANDER SOLZHENITSYN EN 1970 se inmortalizó con el Archipiélago GULAG; ahora un nuevo enfoque de este triste e intrincado tema tiene cabida con el libro GULAG de Anne Applebaum, importante columnista del Washington Post. En la Unión Soviética recoge numerosas de las historias y documentos entre los 18 millones de disidentes recluidos, de los cuales cerca de 3,5 millones fueron asesinados. A estas cifras se añaden otros millones de víctimas de los GULAG chinos, coreanos y camboyanos. En Camboya los campos de exterminio diezmaron a un tercio de la población general. Totalizando en su conjunto cifras astronómicas de mortandad que alcanza los 100 millones de personas sin contar la emaciación económica de varias generaciones, cuatro veces mayor que en la perpetrada por el nazismo.

Posted by Hello
De este último sí conocemos la devastación que causó; cantidades de documentales, películas, textos, evidencias y testimonios se han publicado. Permanentemente se analizan los factores involucrados en esa monstruosidad sin parangón en la historia. En cierta medida algún castigo fue implementado con los juicios de Nuremberg. Esa experiencia se ha inmortalizado y se recuerda con la intención de evitar que se repita. Ha permitido caracterizar al nazismo como un sistema universalmente despreciado y rechazado.
Todo ello sin embargo no ha inducido similar repulsa al comunismo. Un ejemplo representativo acontece cuando al príncipe inglés Harry lo traicionó su inconsciente y llevó puesto en una fiesta de disfraces una indumentaria nazi con svástica en su brazo. Esto inmediatamente produjo una reacción airada de aversión en su país y en varias partes del mundo. Me pregunto, por qué similar rechazo no producen los que se disfrazan de comunistas, vestidos de rojo enalteciendo la hoz y el martillo. Los factores están dados por la falta de información detallada y masiva que sensibilice a la colectividad sobre los GULAG. Su impunidad ha permitido a los victimarios pasar a las sombras, incólumes y olvidados; haciendo posible a otros personajes que albergan esas doctrinas conciban la izquierda radical como una ideología aceptable e inclusive romántica. Su desprestigio no se ha enraizado suficientemente en la sociedad, lo que ha permitido a muchos poder seguir vociferando ilusas bondades de sistemas rapaces y asesinos; mostrando inclusive hacia sus líderes señales de afecto que no se atreverían a mostrar ante nazis confesos. Sin un juicio ejemplarizante a la doctrina continuarán los seres de naturaleza utópica generando conductas confusas en defensa de esas ideas, que sin querer queriendo protegen a los responsables y avivan variantes totalitarias.
Applebaum enfatiza la necesidad de indagar en estos casos y se pregunta: "¿cómo encontrar la verdad en un mundo lleno de mentiras? ¿Es, después de todo, mejor vivir en un mundo lleno de ilusiones hermosas? ¿Es necesario intentarlo?
Aunque la realidad de la historia no sea agradable, ni conduzca al éxito o la prosperidad, sino más bien complica la existencia. A pesar de crear problemas de culpa y de responsabilidad, aunque abra viejas heridas o despierte vergüenza donde debe haber orgullo. Aún así, dejar a una sociedad sin su verdad trágica, significa abandonar su memoria, y una sociedad sin memoria obedientemente caerá de nuevo en las manos de algún demagogo; sus ciudadanos serán sólo instrumentos de la maquinaria del Estado y esclavos inútiles de una ideología inhumana, atiborrada de falsas e irrealizables promesas de fe licidad."

Saturday, January 15, 2005

Una Serie de Eventos Afortunados


Posted by Hello

Yo sostengo la creencia de que todos englobamos en abstracto los mismos conceptos fundamentales, valores y aspiraciones, a pesar de los distintos lenguajes, religiones o culturas. Nuestros comunes anhelos y conceptos morales emanan del sistema cognitivo cerebral, que permite a un lactante crecer de manera espontánea, rápida y efectiva, y hacerse capaz de participar en cualquier sociedad donde viva. Un niño rwandés se comporta como uno portugués si su ambiente se lo exige, al igual que un palestino como un israelí y viceversa. El patriotismo es un concepto etéreo, la nacionalidad un accidente, y ninguno de ellos -como tampoco la religión- reside en nuestros genes. Las diferencias superficiales de raza, color o creencias nos llevan a intuir que nuestro core íntimo es diferente, alejándonos los unos de los otros, sin percatarnos que interiormente somos entes terrenales casi idénticos.
Prueba de ello la esbozó en 1757 David Hume cuando argumentaba que los principios generales del gusto son uniformes en la naturaleza humana, por lo tanto, la belleza de algunas obras de arte podrían ser en esencia eternos. Él observó que el Homer que deleitó a Atenas y Roma dos mil años atrás, todavía es admirado en París o Nueva York. Hume pensó que las joyas que perduran por milenios ocurren precisamente porque tocan fibras profundas inmodificables propias de la naturaleza humana. La sinfonía Pastoral de Beethoven tiene la capacidad de excitar la mente humana a través del tiempo. La música de Mozart llena los auditorios en Japón y Gabón. Las mismas obras de arte son admiradas al pasearse por los museos del mundo. El football y el béisbol se juegan en todas partes.
Por lo tanto, la incorporación en las distintas épocas de algunos conceptos políticos, sociales o económicos, que contradicen la naturaleza humana, logran mantenerse provisionalmente en el tiempo sólo por factores propagandísticos o de fuerza que interesan a unos cuantos. El marxismo, el nazismo, la esclavitud, la discriminación de credo, raza, y de la mujer, etc.; terminaron siendo efímeros y sucumbiendo ante su propia estupidez.
Uno de los aspectos que nos diferencia de los animales es saber que nuestra capacidad cognitiva identifica nuestros instintos como tales; tenemos el poder de reconocerlos, interpretarlos, modificarlos y reemplazarlos para encaminarlos por el bien común. Las soluciones seguirán a las grandes decepciones:
“Hace pocos siglos los humanos entendieron que la tierra era redonda. La misma magnitud de cambio de concepción ocurrirá en un lapso venidero. Podremos desplazarnos libremente en ella, desaparecerán las fronteras y las naciones. Seremos ciudadanos del mundo interconectados y ejerciendo como individuos el poder global. Habrá la disposición de escoger los mejores dirigentes para administrar bien los continentes, por tiempo limitado entre los más capacitados. No permitiremos ser manipulados por personajes improvisados, quienes no podrán llegar a la presidencia por tener grandolocuencia, influencia o riqueza, y tampoco simpatía o filantropía, sino a través de un concurso inteligente muy exigente para presidente, y después de aprobar las asignaturas ejercerá la magistratura. También comprenderemos que todas las religiones son adaptaciones que comparten las mismas intenciones; no dejaremos ser engañados, exigiremos evidencias antes de aceptar cualquier creencia.”

Monday, January 03, 2005

La vida es bella

Realidad es lo que no desaparece aun cuando hayas dejado de creer en su existencia.(Philip K. Dick)

EN LA CAVERNA DE PLATON un hombre reposa frente a la hoguera, su sombra proyecta una silueta que dibuja la realidad en su conciencia, para él, ese es el acertijo de su verdad; ese es él, hasta que se convenza de su inconsistencia.
La realidad cambia como las nubes, por la influencia de las corrientes, siempre presentes acechando constantemente. Así es la vida, aquí en la tierra, donde se mueven los descontentos y sus aciertos; ellos siempre despiertan un nuevo motivo en que creer.
Big Fish, es una novela de Daniel Wallace, donde el personaje narra su vida a modo de fábula, construyéndose su realidad; es su entendimiento para enfrentar la vida más feliz mente.
Somos tan felices como interpretemos la realidad. La cual no necesariamente es tan certera como la figuramos. Un fundamentalista de cualquier culto no duda de sus creencias a pesar que para otro fundamentalista lucen irracionales esos argumentos, y así pueden contradecirse mutuamente hasta el infinito.

Posted by Hello
Mejor es sospechar de cualquier verdad absoluta. Moralidad absoluta conduce a intolerancia absoluta. Extremismo no es virtud pero sí la moderación. El hombre es por naturaleza imitador y mitómano (cuentacuentos), con un cerebro que dispone de mecanismos que permiten ver la realidad desde diferentes perspec tivas.
El 90% de la población norteamericana cree en Dios, creencia que se ha incrementado en las últimas décadas. Es una realidad acomodaticia que no exige evidencias científicas que cuestionen su existencia. La mente se encarga de argumentar y reafirmar una creencia como cierta, un tanto más mientras más generalizada sea o tempranamente haya sido impuesta. No apremia la necesidad de recurrir a indagaciones profundas sobre la veracidad de algo, mientras proporcione ayuda o bienestar y existan intereses o pasiones que la fomenten.

Posted by Hello
El Congreso norteamericano ha destinado fondos para investigar la existencia de seres extraterrestres y de vida en Marte, pero nunca para comprobar la existencia de Dios. Aunque se afirmara su inexistencia, la mayoría no creería en los argumentos. Imaginan qué irrelevante sería el terrorismo islámico si Dios sale del conflicto. En fin, sería una solución, pero, dejar de creer es más difícil que creer. Gracias a Dios que el amor y la compasión están en nuestros genes para salvarnos.
Todos surcamos el carril del tiempo por donde observamos los hechos y sus vicisitudes, analizamos los eventos y los interpretamos de acuerdo a nuestra estructura y capacidad, creando así nuestra realidad. Cuando somos incapaces de abarcar la totalidad de los factores que influyen, no acertamos en el desenlace final de los acontecimientos y, por lo tanto, desconocemos lo que nos depara el futuro. Por ello, el libre albedrío es una ilusión, ya que los factores causaefecto son infinitos e impredecibles y su incompleto conocimiento impide controlar nuestro destino.
Una vieja fábula cuenta de un Rey que envía a su sirviente a comprar víveres al mercado cercano. Cuando llega, se alarma al encontrar a la muerte que lo mira sorprendida. Regresa aterrorizado al palacio sin comprar nada; se lo dice al Rey y le pide un caballo para ir al otro mercado más lejano. El Rey, un tanto curioso, se acerca al mercado local, encuentra a la muerte y le pregunta: ¿por qué has visto sorprendida a mi sirviente en este mercado? Y ella le respon de: porque debería estar en el otro mercado.