Sunday, May 22, 2005

Desde la nada


Posted by Hello

AUN NO EXISTO, soy parte de la nada, sólo veo, oigo y hablo pero nadie me oye ni me ve. Me pego al telescopio Hubble, y a través del hueco de la capa de ozono veo al planeta Tierra. Me mantengo informado con las señales de CNN, BBC y Alyazeera; las capto de uno de los satélites cercanos. Oigo música, veo películas, deportes, drama, comedia y telenovelas. No entiendo una metra, no disfruto nada. No sé por qué ríen, lloran o se enojan con los culebrones. Tengo celular, no tengo a quién llamar ni nadie me llama, ni siquiera un mensajito. Por aquí todo está desolado pero no siento la soledad, no tengo amigos, ni sentimientos, ni afecto por nada ni por nadie. Me importa un bledo el universo y menos aún la Tierra donde ocurre de toda vaina. El resto de las galaxias son inútiles, puro decorado.
Soy totalmente insensible al sufrimiento y al amor. No me apasiona nada, no siento hambre, frío ni calor. No me duelen las muelas. No sudo, ni tengo que bañarme ni lavarme los dientes... ando desnudo y lleno de gases tóxicos.
No creo en nada ni confío en nadie. No sé llorar ni reír. Nada empieza ni tampoco termina, es un continuo. No siento curiosidad, envidia o aburrimiento.
Veo una flor que nace y luego muere, no sé si es bella, triste, mala, sincera o diabética, ni siquiera sé para qué sirve y tampoco entiendo el porqué del por qué.
Veo a la gente abrazar y besar a sus niños, lavarle las manos, darles comida, jugar y tomar la siesta acurrucaditos; los veo felices reír y a los padres decir que no tiene precio ese sentir; todo lo demás lleva código de barra. También veo a otros niños de rostro mugroso durmiendo en las calles con frío, la gente los mira y desvía su andar.
Veo mucha gente nacer y a muchos morir que parecen dormir y los despiden llorando al enterrarlos; a otros nadie los llora cuando se van. Veo a gente maltrecha, golpeada, espantada por unos facinerosos con caras de gozo.
Veo a unos robar y a otros ahorrar. A unos estudiar y a otros trabajar, unos construyen y otros destruyen. Unos caminan con facilidad y otros con dificultad, circulan vehículos y tranvías por grandes vías y avenidas. Unos lucen vestidos ostentosos y otros haraposos. Se ve mucha gente hambrienta, pidiendo dinero al que pasa primero, otros merodean en las esquinas sacando carteras y arrancando pulseras, hay los que comen basura junto a aves volando y perros ladrando.
Veo todo un continente con gente indigente llenos de amargura desde que nacen hasta la sepultura. En otras áreas hay mucha abundancia y grandes edificios; se ve gente reunida con mucho bullicio en algunos sitios; dos grupos patean una pelota mientras el público se alborota, grita y se agita.
Súbitamente, sin aviso, zaz... me succiona una fuerza, y de pronto me encuentro en un compartimiento oscuro, buceando y conectado a un tubo por el ombligo. Por un tiempo impreciso todo es felicidad y placidez; no conocía sentimientos tan exquisitos, todo mis requerimientos están satisfechos, nadie fastidia, y... bruscamente, un día, sin advertirlo empiezan a contraerse las paredes a mi alrededor, se oyen fuertes latidos, me aprieta todo, el espacio se achica a ratos, algo me empuja hacia afuera; veo una luz al final del túnel, y de pronto unas manos halan con fuerza mi cuello y quieren sacarme, ¡mierda! me falta aire, todo se esfuma, se torna borroso, no recuerdo nada, estoy confundido, no sé quién soy y... qué raro, empiezo a sentir hambre y ganas de llorar intensamente, tengo frio, estoy asustado...

Sunday, May 08, 2005

La abstracción inconclusa


Monumento al HolocaustoPosted by Hello
PASAMOS GRAN PARTE de la vida analizando a nuestros semejantes, somos psicólogos informales en busca de explicaciones a las conductas que se suscitan a nuestro alrededor, bien sea porque nos afectan o porque despiertan nuestra imaginación; forma parte del mecanismo para entender la realidad.
La capacidad cognitiva de los humanos permite analizarnos; podemos entender en cierta medida la conducta de las distintas especies vivientes y hacer indagaciones profundas y abstractas. Los animales carecen de esa capacidad cerebral tan compleja, todo se les limita a resolver aspectos dentro de su esfera racional instintiva. Ellos son incapaces de discernir sobre nosotros o entre sí mismos, pero sí pueden aprovechar en su medida y sin contemplaciones la búsqueda de sus requerimientos y saciar así sus instintos; los valores morales sólo quedan como opción dentro de nuestro reino. Somos el máximo escalafón del intelecto planetario. Podemos, mal que bien, juzgarnos entre sí, pero, ante la carencia de otro ser superior objetivo, neutral y magnánimo, hemos optado por crear un ente abstracto con todos los poderes, para que nos juzgue, nos dé amor, orientación y consuelo; ya que por naturaleza el conocimiento y la racionalidad no compiten con la religiosidad o la fe, y las creencias mayoritarias conforman una verdad implícita aunque no la sea.
Podemos ser neutrales en la evaluación de las hienas pero es un imposible cuando nos toca evaluar a nuestra misma especie. Esa pregunta, llevada a un nivel absurdo y ficticio, podría ser sencilla de existir un observador imparcial, algo así como un ser extraterrestre (ET) con mente superior a la nuestra. Eso permitiría no incurrir en el error de la relatividad que tanto rige la conducta humana.
Cabe preguntarse qué opinión tendría ET del hombre, dadas las características de su desempeño histórico, al compararlo con las hienas. En aspectos tales como discernir entre el bien y el mal, no matar por placer o venganza y tener la capacidad de controlar sus instintos perniciosos. Cómo respondería ET al preguntarle: ¿quién es más nocivo a la tierra: el hombre o la hiena? Esta pregunta viene a colación con otra no menos inquietante: ¿qué sopesa más en la balanza: el bien que produce el hombre o el mal que él genera? Como vemos todas las respuestas serían relativas desde la óptica humana.
Sin embargo, la relatividad igual que necesaria trae consecuencias. Aarón Applefeld, nacido en 1932 en Czernowitz, Rumania. En su libro, Historia de una vida, muestra en toda su crueldad uno de los innumerables extremos que alcanzó el régimen nazi. "Kaltschund era un campo de trabajo, en una ocasión llegaron mujeres ancianas e inmediatamente las asesinaron. Un día llegaron también unos cuantos niños pequeños. El comandante ordenó desnudarlos y empujarlos a las jaulas donde estaban los perros. Fueron probablemente devorados en el acto porque no se oyeron gritos. Y eso se convirtió en una costumbre. Cada vez que llegaban al campo niños pequeños los desnudaban y los empujaban a las jaulas. Los pastores alemanes son pastores alemanes. Si se les hace pasar hambre, no conocen la misericordia, incluso los niños, quienes llevaban semanas en las jaulas con ellos fueron devo rados".
Cada cierto tiempo la humanidad vuelve a oír el tronar del absolutismo irreverente. Los iluminados por sí solos son nada, el poder lo ejerce la gente común, relativistas sesgados, operadores de la maquinaria del horror, sus tentáculos conforman la verdadera fuerza del mal.