Tuesday, June 07, 2005

Los Imperios Emergentes


Salvador Dali, El huevo Posted by Hello

“Lo más homicida y la más terrible de las pasiones que se pueda infundir a las masas, es la pasión de lo imposible” Lamartine en su ensayo sobre Los Miserables

En Latinoamérica se plantea combatir el populismo (socialismo informal) y sustituirlo por el socialismo de corte europeo; aprovechar las tonalidades más o menos democráticas existentes -según el país que se mire – y así formalizar el Estado Benefactor (Welfare State). Sin embargo, en cierta forma, a lo que se está incurriendo es a mirar el futuro por el espejo retrovisor.
Existen innumerables factores que diferencian a Latinoamérica de Europa, pero, la explosión demográfica es uno de los elementos que hace a ese sistema inaplicable en los países en desarrollo. Si analizamos el problema a la inversa, actualmente observamos las consecuencias del crecimiento negativo en Europa: menos de un hijo promedio por familia, un nivel de vida que ha tocado un máximo posible de bienestar, y que todavía espera incrementar sus beneficios a expensas de un Estado asfixiado. Más vacaciones, menos horas de trabajo y mayores obligaciones por el alto número de pensionados con enormes requerimientos improductivos no compensados por generaciones de relevo - que es equivalente al peso que representa para cualquier país del tercer mundo la sobrepoblación infantil, la pobreza y el desempleo. Una carga insostenible para el presupuesto de países acosados crónicamente por la falta de crecimiento económico, con una sociedad indispuesta a sacrificar su bienestar, y unos gobernantes sin voluntad de implementar medidas que atenten contra su popularidad. Una mezcla perniciosa que hace difícil cualquier solución.
La negativa de Francia y Holanda de aprobar la Constitución Europea tiene un significado multifactorial y contradictorio. La derecha y la izquierda por diferentes razones han apoyado el NO. La integración, la globalización y el capitalismo son tendencias muy duras de aceptar en la mentalidad europea. El temor de la incorporación a la U.E. de Turquía y de los países del Este, con una fuerza laboral dispuesta a trabajar mayor número de horas y con menos vacaciones, representa una amenaza a los ojos del europeo Occidental.
Paralelamente, en el continente asiático, mientras Europa se quiere bajar del tren del desarrollo a descansar, China e India se quieren subir a él aprovechando su gigantesca fuerza laboral; no les importa las horas de trabajo ni las vacaciones; quieren escalar posiciones y mejorar su condición de vida, pero con una visión diferente, no la de imitar a Europa, sino al capitalismo Norteamericano. Y lo están haciendo sin escrúpulos porque saben lo que significó para sus vidas la opresión y la hambruna del socialismo radical y las revoluciones descarriadas.
Tanto así que representa también una amenaza real para EEUU, quien se ve afectado por una disminución de su capacidad competitiva en relación a mano de obra extranjera, más barata y altamente calificada, en un mundo globalizado e interconectado, permitiendo a las grandes empresas el reclutamiento externo (outsourcing), que abre en esos países aún más oportunidades de crecimiento.
Latinoamérica si no despierta pronto quedará rezagada a engrosar las áreas más pobres del planeta. Y un tanto más rápido sí se deja llevar por cantos de sirena, como los que ahora aúllan, al avivar los fantasmas del odio, de la guerra y del resentimiento, que sólo lograrán profundizar las penurias para convertirlas en su único y real enemigo.

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