Sunday, July 31, 2005

Las dos derechas

Sabemos de la existencia de dos izquierdas, cabe suponer, de antemano, como todo en la naturaleza, que también existen dos derechas, una extrema y otra moderada. Esta última coexiste con la izquierda moderada sin problemas, ambas se necesitan, son democráticas y se autorregulan; el peligro radica en los extremos. Y de hecho, esos dos extremos se asemejan -recordemos que ambas compiten de izquierda a derecha tres a uno en genocidio- y conviven sin saberlo, porque albergan los mismos objetivos, inquietudes y odios, como bien lo manifiestan sus inclinaciones a favor de movimientos muy diversos y muchas veces contardictorios; y de donde afloran fácilmente tendencias comunes discriminatorias y antidemocráticas que encontramos hoy solapadas en la lucha contra la globalización, la integración, la homosexualidad, la mujer, y en favor de los nacionalismos, los centralismos, la xenofobia y los fundamentalismos religiosos.
No se trata de identificar las viejas doctrinas y clasificarlas simplemente de fascistas o marxistas, que lo que hacen es limitar los conceptos, encasillar y confundir los términos tomados del pasado, que fueron representativos del patrón común de la política reinante en otras épocas ( si Caligula hubiera nacido en el siglo XX estaría en cualquiera de sus filas). Los conceptos actuales hablan de factores inherentes al ser; de un proceso congénito o adquirido a través de adoctrinamiento, que conduce a trastorno en los circuitos neuronales, los cuales llevan a ver al mundo en una sola dimensión, de un solo color.
Se producen alteraciones en la capacidad cognitiva innata, que impiden aceptar la divergencia con el contrario, imposibilita encontrar puntos de coincidencia, compartir o dicernir, integrar o armonizar conceptos para alcanzar acuerdos que lleven al entendimiento global, y es por ello que sus seguidores tienden a admirar conductas absolutista encontradas en personajes tan diversos como Hitler, Stalin, mao, Mussolini, Sung Il, Hussein o bin laden. Todos dolecen de la misma psicopatía totalitaria, tienen similares signos y síntomas clínicos y tienden a parecerse marcadamente entre sí.
Elizabeth Mullen y colaboradores, psicólolos de la Universidad de Chicago y pertenecientes a la Sociedad para el Estudio Psicológico de los Asuntos Sociales (2003) nos dicen, en su artículo titulado Evitar trampas en la Psicólogia Política, que no es verdad que sólo el autoritarismo de derecha sea capaz de llevar el mundo a la ruina. Sus investigaciones determinan que los extremismos, tanto de derecha como de izquierda, comparten características comunes asociadas al bajo desempeño en la integración de situaciones de alta complejidad. Y hay razones para alarmarse si cualquiera de esas tendencias llegan a dominar, por la ineludible tentación de propiciar holocausto nuclear o acarrear con mayor facilidad consecuencias desastrosas. Ambos radicalismos sufren de dificultades para reconocer la existencia de multiples aspectos de un problema y se inclinan por aceptar una sola causa como responsable, son incapaces de integrar los distintos lados para negociar, son intolerantes y responsabilizan como motivos del conflicto exclusivamente a factores ideológicos.
Actualmente la pobreza y el fanatismo suicida son armas de destrucción masiva tan poderosas como las nucleares, y sus promotores son capaces de mantener al mundo enfrentado por factores relacionados con una visión exclusivista, irreconciliable y nihilista de la realidad.

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