Sunday, January 08, 2006

Analiza esto y aquello

ANALIZA esto y analiza aquello son los títulos de la secuencia cinematográfica interpretada por Billy Cristal y Robert De Niro. En ellas Cristal representa al psiquiatra y De Niro a un jefe de la mafia en New York. Este último sufría de una enfermedad común en los delincuentes y quería tratarse, para ello abusaba a su antojo del psiquiatra.
TENIA UN TRASTORNO de Personalidad Antisocial (TPA), lo cual es prácticamente sinónimo de comportamiento delictivo; de hecho, 65-75% de los criminales convictos lo padecen. Se caracteriza por mostrar indiferencia total a los derechos de los demás, incumplimiento de las reglas y normas sociales, ausencia de sentimiento de culpa o remordimiento; son manipuladores, embusteros y de entendimiento disparatado. Pecan de irresponsables, culpan a los demás de sus errores, son desafectivos, prepotentes, tramposos y poco confiables.
Este trastorno no pasa desapercibido, involucra a 4% de la población general. O sea, por cada millón de personas existen unos 40.000 afectados activos en cada país.
La mayoría lo conforman delincuentes comunes. Luego están los muy notorios, como Hitler, Mao, Stalin, Bin Laden etc., sin dejar de lado a los responsables del extenso número de actos terroristas que acontecen día a día, para citar sólo algunos del variado universo criminal.
Durante la Cumbre en Mar del Plata un pequeño grupo realizó actos vandálicos, incidentes similares han ocurrido a la salida de juegos de fútbol en Alemania, y saqueos por doquier se suscitan durante conmociones sociales. Todo indica que siempre existe una proporción de individuos con predisposición natural para delinquir.
AHORA, EN ESPAÑA, cuando se cumplen los 30 años de la muerte de Franco, me viene a la mente un momento psicopático acaecido en aquella época: se celebraba el aniversario del descubrimiento de América, tenía lugar una ceremonia en el anfiteatro de la Universidad de Salamanca, estaba el general Millán Astray, fundador de la Legión Extranjera, quien, para aquel entonces, era consejero muy preciado por Franco. Su parche sobre el ojo, un solo brazo y los dedos mutilados hacían de él un héroe del momento; el sillón de la Presidencia estaba ocupado por Unamuno, rector de la Universidad. Al fondo del anfiteatro alguien gritó el slogan de la Legión: "¡Viva la muerte!". Entonces Millán dio un grito para excitar a la muchedumbre: "¡España!". Varias personas respondieron: "¡Una!". El siguió: "¡España!". "¡Grande!" dijo a coro la multitud. Pero cuando Millán dio su último grito de "¡España!", sus guardias gritaron: "¡Libre!". Algunos falangistas hicieron el saludo fascista ante la fotografía de Franco colgada sobre el estrado. Todos miraban a Unamuno, quien odiaba a Millán, y al levantarse para pronunciar el discurso de clausura, dijo:
ME CONOCEN muy bien y saben que soy incapaz de permanecer en silencio. Porque el silencio puede interpretarse como aquiescencia... Acabo de oír el grito necrófilo y sin sentido de: "¡Viva la muerte!". Yo he de decirles que esta paradoja bárbara me parece repelente. El general Millán Astray es un enfermo. Digámoslo sin dobles sentidos descorteses. Es un inválido de guerra. También lo fue Cervantes. Me duele pensar que el general Millán Astray puede dictar las normas de psicología de las masas. Un enfermo que carezca de la grandeza intelectual de Cervantes busca habitualmente su alivio en las mutilaciones que puede practicar a su alrededor". Ante estas palabras Millán Astray no pudo contenerse y dijo: "¡Mueran los intelectuales!".

1 Comments:

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