Monday, June 26, 2006

La gente vota con los pies

EL ENORME FLUJO de emigrantes de los países pobres hacia el primer mundo se debe a las mejores oportunidades de trabajo en sociedades que avanzan con los tiempos hacia el progreso. Son países que gozan de libertades individuales, con alternabilidad democrática, economías de mercado e instituciones sólidas. Los inmigrantes aspiran a ser residentes o ciudadanos de esas naciones para consolidar su estabilidad económica y social. Sus sistemas constitucionales conjugan los ideales de justicia y bienestar mancomunado.
Cuando vemos hacia donde van los pies del éxodo migratorio, estos muestran que han usado como guía la razón. A pesar de los atavismos culturales, la condición humana busca la sobrevivencia a expensas del nacionalismo, y de manera unánime prefieren votar por democracia y huir de la opresión y la miseria.
La pregunta central radica en si las instituciones y los valores de la democracia liberal tienen aplicación universal o, si por el contrario, representan una cultura hegemónica.
Si entendemos que el avance científico y tecnológico tiene cada vez más adeptos para el disfrute sin discriminar a nadie, del mismo modo, en la medida que las sociedades evolucionan, tienden a inclinarse automáticamente por la democracia como sistema preferido de vida.
No estamos en presencia de un choque de civilizaciones en gran escala, sino ante grupos radicales minoritarios que se valen de la religión o de determinada doctrina política distorsionada para alcanzar sus objetivos totalitarios. Es la mentalidad totalitaria el elemento primordial que determina las acciones violentas. Por ejemplo, todas las religiones se practican libremente en los países occidentales, pero, en muchos países del tercer mundo se restringe ese derecho sin justificación alguna, la intolerancia religiosa es una razón natural de Estado, donde la libertad no nace a motu proprio y ello es un síntoma pernicioso que se ramifica hacia otras estructuras sociales.
Estudios demuestran que cuando un país alcanza o pasa el nivel promedio de ingresos per cápita de 6.000 dólares anuales coincide con el incremento de la clase media, la cual se convierte en el motor de la democracia y exige instituciones acorde con esos lineamientos. Por lo tanto, tiene sentido primordial para los remanentes de dictadura del planeta perpetuar la pobreza.
En la medida que China incremente su clase media, mayores exigencias democráticas tendrá el gobierno comunista. En Corea del Norte, entre otros, mientras más pobreza mayor estabilidad para el régimen, por ello mantienen la productividad al mínimo de subsistencia.
Para poder invertir y lograr desarrollo económico es necesario presencia de sistema judicial probo, respeto a la propiedad privada y estabilidad política. La mayoría de los problemas de nuestro siglo están asociados a países pobres con gobiernos incompetentes. Ellos carecen de sistemas capaces de garantizar la ley y el orden. Estos son aspectos imprescindibles para la creación de instituciones democráticas que impidan la descomposición social y generen éxodo, criminalidad, hambre, enfermedades y terrorismo.
La mayor dificultad radica en cómo construir instituciones fuertes. Para crearlas con éxito no deben surgir de la intervención foránea, sino nacer de su propia gente; los ciudadanos son quienes conocen la idiosincrasia, los hábitos y las tradiciones para actuar idóneamente sin crear resentimientos. Por ello, basta observar las grandes dificultades derivadas por la invasión norteamericana en Irak a pesar de haber derrocado al régimen dictatorial de Saddam Hussein.

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