Sunday, June 18, 2006

Oh llanto humano

UN AMIGO me comentaba que su abuelo era nativo de Tánger, en Marruecos, al norte de Africa, y a finales del siglo XIX, a muy temprana edad, decidió salir de su país para ayudar a su familia que atravesaba serias dificultades económicas. Sus antepasados habían habitado esas tierras por generaciones, pero él, de espíritu aventurero quiso emprender camino en busca de fortuna.
Atraído por la fiebre del caucho, que, para aquel momento, tenía su apogeo en Iquitos, Perú, se adentró en la exótica selva amazónica. Allí conoció a una joven inca con quien contrajo matrimonio y le enseñó las tradiciones judías que había aprendido desde su niñez.
Después de dos décadas alcanzaron un nivel de vida confortablemente, lo que le permitió a la familia con sus tres hijos regresar a Tánger para continuar con la educación escolar. En su nuevo hogar la madre adquirió excelencia culinaria y apego a las tradiciones, las que con esmero deleitaban a familiares y amigos. Tres generaciones atesoran todavía su recuerdo.
En 1926 una de las hijas decidió venir a Caracas, y a partir de entonces ha dejado su legado en esta tierra, hijos y nietos conviven entre nosotros y son un aporte fiel a la diversidad que con orgullo encarnan.
Historias similares acontecieron en Iquitos durante el boom del caucho por el advenimiento del automóvil a comienzos del siglo XX. Numerosos grupos provenientes de Marruecos se residenciaron en el área. Hoy en día existen ritos judaicos practicados por grupos indígenas locales, quienes los entrelazan en sus costumbres, y del mismo modo muchos de ellos han adoptado nombres y apellidos sefardíes.
Este caso viene a colación por las recientes elecciones efectuadas en Perú, donde uno de los candidatos se identifica con un proyecto nacionalista y socialista, el cual tiene elementos que lo ubican dentro de una doctrina nacional-socialista. Históricamente los partidos con esas carac terísticas llevan adheridos un pensamiento excluyente. El partido nazi, por ejemplo, fue nacional-socialista y uno de los principales objetivos era la preservación de la pureza étnica del pueblo alemán.
Si hipotéticamente trasladamos al candidato del Perú con su mensaje nacionalista a otras latitudes de arraigada tradición democrática, sin ninguna duda sería tildado de xenofóbico. Sin embargo, esas apelaciones suenan nobles y justas si son usadas a favor de grupos victimizados, los cuales son utilizados con el fin de revivir viejos resentimientos para fines políticos.
El color de la piel puede variar pero no el de la sangre. Cuando Hamlet ante la duda le pregunta al cráneo que sostiene en su mano: "ser o no ser", evidentemente que no hay respuesta porque la caparazón está vacía, no hay cerebro, esa materia gris gelatinosa de donde emanan las ideas. Al final es sólo el intelecto lo que nos distingue los unos de los otros.
Ante la duda cósmica siempre conviene remitirnos al origen de las especies. Las evidencias demuestran que todos venimos de algún lugar común en Africa donde durante millones de años evolucionamos de batracios a homo sapiens. Por ello, nadie puede emitir juicios dónde comienza y dónde termina una determinada cultura. Es conveniente aprovechar lo bueno de todas ellas y desechar el primitivismo y la barbarie que les queda; incorporar lo valioso en pro del bien común, mirando hacia adelante, hacia el progreso. Pero, tomando en cuenta que cuando las creencias religiosas son sustituidas por doctrinas políticas excluyentes, los caudillos que surgen reemplazan a los dioses y de facto desaparece la democracia, la libertad y la vida misma.

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